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Como clérigo, eres un servidor mortal de una deidad a la que veneras por encima de todas las demás. Tu deidad te otorga el rango de competencia entrenado en una habilidad y con el arma predilecta de la deidad. Si el arma predilecta es poco común, también obtienes acceso a esa arma.
Tu deidad también añade conjuros a tu lista de conjuros. Puedes preparar estos conjuros como si estuvieran en tu lista de conjuros divinos (si eres un clérigo de un dios) o en tu lista de conjuros (si eres un clérigo de una filosofía).
Tu deidad también te otorga un conjuro de fuente divina, que determina los conjuros que puedes lanzar usando tu don divino.
Anathema Como clérigo, debes seguir la edicta y evitar la anathema de tu deidad. Si realizas un acto que es anatema para tu deidad, pierdes tu fuente divina y todas las demás habilidades de clase de clérigo hasta que te redimas mediante un ritual de expiación.
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