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Recurriendo a profundos pozos de poder espiritual, adoptas una forma de qi especial. En tu forma de qi, tu pelo, plumas, piel o escamas cambian de color y comienzan a brillar.
En esta forma, obtienes una Velocidad de vuelo igual a tu Velocidad terrestre. Elige daño de fuerza, espíritu, vitalidad o vacío. Todos tus Golpes infligen 1d6 de daño adicional del tipo elegido.
Todo tu cuerpo está también rodeado por una corona brillante del mismo color que tu qi interior; esto es un efecto de luz. Tu corona es un aura en una emanación de 5 pies que inflige 2d6 de daño del tipo elegido a las criaturas que empiezan su turno dentro de la emanación. Si la emanación se superpone con un efecto de oscuridad, el brillo de la corona intenta contrarrestar la oscuridad. Independientemente del resultado, la corona no puede intentar contrarrestar ese efecto de nuevo durante 1 día. Puedes Mantener para expandir tu corona hasta convertirse en una emanación de 30 pies o devolver la corona a una emanación de 5 pies.
En tu forma de qi, tus emociones afloran y es difícil moderar tus ataques. Tus armas y ataques sin armas pierden el rasgo no letal. Recibes un penalizador de estado de –2 a las tiradas de salvación contra efectos de emoción, pero obtienes un bonificador de estado de +2 a las tiradas de salvación contra todos los demás efectos mentales.
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