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Un guardián Mediano hecho de fuerza mágica aparece en un espacio desocupado dentro del alcance. El guardián espiritual es translúcido y empuña un eco fantasmal de un arma que estés empuñando o llevando puesta. Si tienes una deidad, el guardián adopta la forma de uno de los asistentes o servidores de tu deidad. Si santificas el conjuro, los ataques del guardián también están santificados.
Las criaturas pueden moverse a través del espacio del guardián pero no pueden terminar su movimiento en él. Tú y tus aliados podéis flanquear con el guardián. El guardián no tiene ningún otro atributo que una criatura normalmente tendría, aparte de 50 Puntos de Golpe que no puede recuperar por ningún medio y que solo puede perder cuando protege a una criatura (ver más abajo).
Cuando Lanzas el Conjuro y cada vez que lo Sostienes, puedes hacer que el guardián se mueva a cualquier espacio desocupado a 120 pies de ti y ataque o proteja.
Atacar El guardián realiza un ataque de conjuro cuerpo a cuerpo contra una criatura adyacente, infligiendo 3d8 de daño en un golpe (o el doble de daño en un golpe crítico). El tipo de daño es el mismo que el del arma elegida (o cualquiera de sus tipos para un arma versátil). El ataque inflige daño espiritual en su lugar si eso fuera más perjudicial para la criatura (según determine el DJ). Este ataque usa y contribuye a tu penalizador de ataque múltiple.
Proteger El guardián protege a una criatura de tu elección. Cada vez que la criatura elegida fuera a recibir daño y el guardián está adyacente a ella, el guardián recibe los primeros 10 de daño en lugar del aliado. Esta protección dura hasta que ordenes al guardián que ataque o proteja a una criatura diferente, o hasta que el guardián sea destruido.
Elevado (+2) El daño del guardián aumenta en 1d8, y sus Puntos de Golpe aumentan en 20.
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