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Completas tu apoteosis en divinidad viviente, lo que te permite fortalecer a más seguidores. Puedes servir como la deidad para clases con un rasgo de deidad, como los clérigos, capacitándolos para lanzar conjuros divinos con sus rasgos de clase. Cuando sirves como deidad de esta manera, puedes proporcionar cualquier aspecto de un bloque de estadísticas de deidad (como dominios o un arma favorecida) que tú mismo hayas adquirido de una dote de dioscillo. Además, puedes elegir una habilidad en la que seas legendario para que actúe como tu habilidad divina, y tus atributos divinos incluyen tu atributo clave y otro atributo de tu elección.
Al Asumir la divinidad, elige tres conjuros de cualquier lista que no sea la lista divina; uno debe ser de 1.er rango, uno debe ser de 2.º o 3.er rango y uno puede ser de cualquier rango. Estos conjuros se convierten en conjuros de clérigo adicionales que puedes conceder a tus seguidores. Obtienes la capacidad Intercesión divina, que te permite proporcionar directamente la magia que tu hierofante usa para llevar a cabo tus milagros.
Si mueres después de Asumir la divinidad, solo tu cuerpo mortal perece y continúas tu existencia como deidad, observando el Universo desde lejos. En esta forma divina, no puedes moverte, actuar ni hablar normalmente, aunque sigues concediendo conjuros a tus seguidores y puedes percibirlos y afectarlos usando tus habilidades de dioscillo como Bendición o Conjuro de intercesión, independientemente del alcance. Si necesitas emprender una acción más directa en la creación, puedes descender al Universo y encarnarte en un cuerpo mortal de tu elección a 1 milla de uno de tus seguidores o de un lugar sagrado relevante para tu fe, que tiene las mismas estadísticas y habilidades que tenías antes de morir. Este nuevo cuerpo puede tener cualquier apariencia que desees, pero normalmente conserva al menos un rasgo importante de tu iconografía divina, como el color de ojos, una cicatriz o una marca de nacimiento única. Puedes encarnarte tan a menudo como quieras, pero las repetidas intercesiones directas en los asuntos de los mortales suelen atraer la atención y la sanción de deidades más antiguas y todopoderosas.
Dedicación del dioscillo
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