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Rompes una baratija, como una piedra imán o un colgante de jade, en dos, creando un vínculo simpático entre las mitades que salva la distancia. Durante tus preparativos diarios, realizas una breve ceremonia en la que regalas una de las dos mitades a un aliado voluntario. Sobre ese aliado, puedes lanzar conjuros y usar habilidades de taumaturgo que tengan como objetivo a tu aliado emparejado como si estuvierais adyacentes el uno al otro, y el aliado puede lanzar conjuros que te tengan como objetivo a ti de la misma manera. Estos efectos duran mientras tú y el aliado tengáis vuestra mitad; si cualquiera de las mitades sale de la posesión de cualquiera de vosotros aunque sea por un momento, o si estableces un vínculo con un nuevo aliado durante tus próximos preparativos diarios, el vínculo se rompe.
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